
La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.
Jaime Sabines




Hola Azucena!
Que bonito poema, yo quiero un trocito de luna, pero ¿eso donde se consigue? ;)
Besos!
La luna!!! cómo la amo, cómo me acompaña! Es una de las más fieles amigas!
Hermoso poema de Sabines, gracias Azucena!
1 beso
Gabriela
Me ha encantado el poema. Precioso. No lo conocia. Te invito a conocer mi blog. Un saludo. Anael2007.
luna es la distante la soñada tan irreal como el cielo, descansa en las paredes blancas y se acurruca al pie de los arboles como un fantasma fatigado, te la regalo como te regalo mi corazon y mis dias te la regalo para que la tires.
un regalote para todos los poemas de sabines.
gracias saludos.